Retos y técnicas en la traducción feminista

Tras haber aclarado en la entrada anterior del blog qué es la traducción feminista y qué objetivos tiene, esta segunda la dedicaremos a los distintos problemas que nos podemos encontrar al enfrentarnos a este tipo de traducción y a las técnicas y estrategias para resolverlos. Para ello, vamos a usar como referencia otra vez el artículo utilizado ya en la primera entrada: Género y Traducción: elementos discursivos para una reescritura feminista (2008), de Olga Castro Vázquez, quien recordamos que es una figura muy importante dentro del mundo de la traducción transnacional feminista.


En el artículo, Castro presenta uno de los principales problemas en la traducción feminista: sucede cuando existe una gran diferencia entre los dos idiomas de trabajo en cuanto a las marcas de género y sus estructuras gramaticales. Cuando quien traduce detecta este tipo de problemas tiene que decidir cómo resolverlos sin añadir información adicional ni cambiar el sentido de lo que se dice en el texto origen. Además, en muchas ocasiones, la persona que traduce carece de contexto y debe decantarse por una opción u otra sin dejar de ser fiel al texto. Un caso habitual es la omisión del sujeto de la oración en español, por ejemplo: «Hizo la cena». Al traducir esta frase al inglés, es necesario escribir el sujeto y, por lo tanto, decidir si decir she o he. En cualquiera de los casos, la autora comenta que estaríamos aportando información extra que no aparece en el texto en español. Castro resuelve esto con el uso de un lenguaje neutro, es decir, utilizar she or he, someone, that person, etc.


Una situación similar pero del inglés al español podría ser la siguiente: si en un texto aparece el término businesspeople, que es una manera de expresar el plural sin definir el género, el español nos obliga a usar el masculino plural genérico «empresarios». En este caso es más difícil encontrar una alternativa, por lo tanto, si queremos incluir a todo el mundo podríamos escribir «empresarios y empresarias», lo que puede resultar redundante.


Tras haber analizado los posibles problemas que surgen en la traducción, especialmente en cuanto al género, procedemos a nombrar algunas de las estrategias que Castro propone como solución.

La primera estrategia que se menciona es la suplementación o compensación, que consiste en que: «mediante la intervención directa de la traductora sobre el texto se compensan las diferencias entre lenguas y sistemas culturales en lo que respecta a connotaciones, marcas de género, etc.» (Castro, 2008: 294). Por ejemplo, si queremos traducir les professeures, del francés al inglés, podríamos escribir women teachers o women professors. Así se muestra en inglés que estamos hablando de mujeres.

La segunda sería la metatextualidad, que se basa en una serie de explicaciones, notas o prefacios por parte quien traduce para justificar por qué ha realizado ciertos cambios.

El denominado secuestro, por su parte, opta por apropiarse de un texto y decidir usar femeninos genéricos o lenguaje inclusivo en sustitución de técnicas patriarcales utilizadas en el texto origen sin aportar ninguna justificación por ello. Castro ilustra esta estrategia con el siguiente ejemplo: Lotbinière-Harwood traduce Lettres d’une autre de Gauvin usando el femenino genérico en lugar del masculino genérico (que es el que se utiliza en dicha obra).



Otra opción es la colaboración entre quien traduce y la autora para así llevar a cabo una reescritura en femenino.

La neutralización o generalización también puede ser una buena estrategia. Supone reemplazar el término no inclusivo por uno neutro. Castro propone como ejemplos «vecindario» en lugar de «vecinos», «juventud» en vez de «chicos» y «personal docente» por «profesores».

La última técnica que menciona es la feminización o especificación, que consiste en utilizar ambos géneros a la hora de hacer referencia a alguien, es decir: «los y las estudiantes», «tod@s l@s participantes», etc.


Para concluir, creemos que existen recursos suficientes para realizar una traducción feminista con éxito, por lo que, en nuestra opinión, no habría razón aparente por la que no se pudiera llevar a cabo. De todas estas opciones, se elegirá la que considere cada traductor o traductora mejor según la situación.


Fuentes bibliográficas:

Castro Vázquez, Olga (2008), Género y traducción: elementos discursivos para una reescritura feminista, Lectora, 14: 285-301. ISSN: 1136-5781 D.L. 395-1995.

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